¿Puedo usar neumáticos de invierno en verano?

    Los neumáticos de invierno están diseñados para ofrecer un mejor rendimiento bajo climatología invernal, por lo que lo ideal es llevarlos montados de octubre a marzo. Una vez las temperaturas empiezan a subir y disminuyen las precipitaciones, lo ideal es cambiar a neumáticos de verano. 

    No obstante, cualquiera que sea el tipo de neumático que estemos utilizando, estará homologado y certificado, adaptándose a la normativa vigente. Así, podremos circular con neumáticos de invierno en verano y con unos de verano durante el período invernal.

    Por supuesto, esto tiene sus inconvenientes:

    Unos neumáticos de invierno en verano se gastarán antes, al estar fabricados con un compuesto más blando, ideal para bajas temperaturas. Con el calor estival sufren más que unos compuestos más duros, por lo que se incrementa el desgaste de la goma. Además, al tener más surcos y laminillas, la superficie de contacto con el asfalto seco disminuye, teniendo una menor adherencia que un neumático de verano. 

    En el caso de los neumáticos de verano utilizados durante el invierno, los inconvenientes son similares. El compuesto es más duro, por lo que a bajas temperaturas trabaja peor. Además, al tener menos surcos y laminillas, perderá adherencia en caso de que el asfalto esté húmedo, nevado, helado, etc. Esto acarrea pérdida de tracción, mayores distancias de frenado, incremento de posibilidades de aquaplaning y peor manejabilidad del vehículo, con los consiguientes problemas de seguridad.

    En definitiva, aunque lo ideal es montar neumáticos adecuados en cada época del año, podemos circular con los neumáticos que tengamos instalados durante cualquier estación. Hay talleres que ofrecen un servicio de almacenamiento de los neumáticos que no estés usando, de forma que el espacio no sea un inconveniente a la hora de decidirte a instalarlos.